El Blog de Raúl Romero

Amor homosexual en el Prado

Admirar el amor, o la belleza, o el cuerpo, de personas de nuestro mismo sexo no significa ser homosexual, ni del mismo modo para poder admirar un cuadro hace falta una maestría en el MoMA. Aun hoy hay multitud de países (¿culturas?) que consideran la homosexualidad como una enfermedad mental o un problema emocional, y es por ello que la iniciativa de un centro mundial como el Museo del Prado normaliza, enorgullece y confiere rigor tanto al arte como a las personas con esa orientación sexual. Matrícula de honor para el Museo.

La información es clara: la primera pinacoteca del mundo se suma a la celebración del Orgullo con la exposición “La mirada del otro, escenarios para la diferencia”, en la que propone al visitante un itinerario por obras y autores que han tratado, a través de la historia, el amor entre personas con el mismo sexo. En la exposición se agruparán obras en un área –del 14 de junio hasta el 9 de septiembre-, y además se trazará un nuevo itinerario expositivo a través de una cuidada selección de piezas en las que se invita a contemplar la realidad histórica del amor homosexual y sus vicisitudes.

Desde Antínoo hasta Caravaggio, el Prado hace visible la consideración y la fortuna en el arte y en la sociedad de su tiempo de artistas, modelos y coleccionistas cuya memoria ha quedado marcada para siempre por su identidad sexual. El proyecto del Museo del Prado coincide con la celebración del WorldPride Madrid 2017. Además de todo esto, habrá distintos cursos y conferencias relacionados. El domingo 18 de junio José Antonio González, de la Universidad de Salamanca, hablará de “Masculinos y clásicos. Homoeróticos en la colección del Museo del Prado”, mientras que el domingo 25 de junio Luis Díez, de Patrimonio Nacional, disertará acerca de de “De la atracción consciente al deseo inconfesable: La fascinación por lo masculino en los pintores académicos del siglo XIX”.

A lo largo de los siglos, la homosexualidad ha sido permitida, prohibida y perseguida, o tolerada dependiendo de la época, y su reflejo en el arte es una buena prueba de ello. Nada nuevo. Los artistas lo único que hacen es representar y plasmar en sus obras la realidad del día a día. Una de las primeras referencias es una curiosa pareja de peluqueros egipcios representados en la tumba en la que están enterrados, hasta dibujos explícitos de Bacon cuando paseaba por Malasaña, muchas obras con contenido homosexual han sido creadas a lo largo de los siglos, unas veces claramente, y otras de forma disimulada.

En la Antigua Grecia, la homosexualidad era una práctica totalmente aceptada entre los ciudadanos de las diferentes polis griegas, con cuerpos musculados, desnudos, por no hablar del amor lésbico, y en cambio en el Imperio Romano estaban mal vistas las relaciones entre dos hombres libres y sin embargo eran muy permisivos con los esclavos. Dos de las ciudades mejor conservadas de la antigua Roma, Pompeya y Herculano, nos muestran algunos frescos gracias a la erupción del Vesubio en los que aparecen escenas eróticas de carácter homosexual. Incluso en la conocida Copa Warren, que se encuentra depositada en el Museo Británico, aparece una penetración anal.

No es hasta el Renacimiento cuando el erotismo, la sexualidad y el desnudo, en principio hererosexual, comienzan a reaparecer tímidamente en diferentes puntos de Europa.

Con la caída del Imperio Romano, Europa retrocedió en el tiempo y se vivió una época de oscuridad total, en la que la moral cristiana hizo desaparecer cualquier tipo de referencia a la homosexualidad en el arte. Pasan los siglos y volvemos a las andadas: no podemos obviar los desnudos renacentistas, con su vuelta a los modelos clásicos, o los desnudos de la Capilla Sixtina de Miguel Ángel, o a los dos jóvenes que se están dando el lote y que fueron representados por Bartolomeo Cesi.

En la ciudad de Florencia los artistas comienzan a crear obras con contenido gay, unos motivos que están situados disimuladamente al borde de los cuadros, al margen de la escena principal. Y también de esta época escenas que tiempo después se convertirían en un icono gay, el Martirio de San Sebastián. En el ssiglo XVII, las escenas amorososas de mujeres comenzaron a llenar los lienzos, aunque no será hasta llegados el siglo XX cuando la realidad homosexual sea plasmada con total libertad en el arte contemporáneo. Autores como Ingrés, Coubert, con la que fue una de las primeras escenas lésbicas, el ‘Male Couple’ de Andy Warhol, o los chicos de David Hockney plasman en sus obras el amor homosexual.

Sensibilidad mal entendida.

Es probable que al concienciar a todas las personas sobre su orientación sexual y homosexualidad se reduzca el prejuicio antigay. La información precisa sobre la homosexualidad resulta especialmente importante para los jóvenes que están apenas descubriendo y buscando entender su sexualidad, ya sea homosexual, bisexual o heterosexual. Los temores de que el acceso a dicha información haga que más personas se vuelvan gay no tienen fundamento; la información sobre la homosexualidad no hace que alguien se vuelva gay ni heterosexual.

Multitud de investigaciones descubrieron que las personas que tienen actitudes más positivas hacia los hombres gay, las lesbianas y los bisexuales son aquellas que dicen que conocen bien a una o más personas gay, lesbianas y bisexuales, con frecuencia como amigo, familiar o compañero de trabajo. Por este motivo, los psicólogos creen que las actitudes negativas hacia las personas gay como grupo son prejuicios que no se basan en la experiencia real sino en estereotipos y falta de información. Asimismo, la protección contra la violencia y la discriminación es muy importante, del mismo modo que lo es para cualquier otro grupo minoritario. Algunos estados incluyen la violencia contra una persona en base a su orientación sexual como un “delito motivado por odio” y diez estados de Estados Unidos tienen leyes contra la discriminación por orientación sexual. A ver si hay suerte y Mr Trump lee este artículo y viene a ver la exposición del Prado (bueno, mejor dicho, no, mejor no).

Raúl Romero Altares, técnica mixta.

 

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