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Mamá, no sé si quiero ser artista

ARCO (acrónimo Feria Internacional de Arte Contemporáneo), o también llamado de forma comercial como ARCOmadrid, es una de las principales ferias de arte contemporáneo del circuito internacional. Organizada por Ifema en sus instalaciones feriales de Madrid, España. Su primera edición se celebró en 1982 bajo la dirección de la galerista Juana de Aizpuru, que dirigió la feria hasta 1986. Tras ella, ocuparon el cargo de dirección Rosina Gómez-Baeza, Lourdes Fernández y en la actualidad Carlos Urroz. La Feria reúne una oferta artística que va desde las vanguardias históricas, hasta el arte emergente y actual, pasando por el arte moderno y arte contemporáneo, y se caracteriza por apoyar el desarrollo de un mercado del arte en España e impulsar el coleccionismo tanto privado como institucional y corporativo. Hasta aquí la Wiki, pero… ¿qué es ARCO?.

El otro día, en la entrega de los premios Goya, se escuchaba una crítica, un alegato, en el universo del cine: “es triste constatar que solo el 8% de los actores y actrices pueden vivir de su profesión en nuestro país”. Es el resultado del último informe de la Fundación de Artistas Intérpretes Sociedad de Gestión (AISGE) sobre la actualidad Sociolaboral de los Actores y Bailarines Españoles, realizado a partir de 3.282 encuestas -39% de la profesión-, el muestreo más exhaustivo realizado nunca en España entre intérpretes escénicos y que “reduce el margen de error a niveles mínimos“. Pues en la pintura, sin tanto dato técnico, me temo que es mucho peor. Vivir hoy del caballete, del carboncillo o la acuarela, de la témpera o el óleo, y pretender hacerse un hueco en el mercado del arte es una auténtica aventura. Una proeza. El Oscar de Hollywood para un actor español es como ARCO para un pintor que intenta desarrollarse de manera profesional. ¿Y tú que pintas aquí?.

Es obvio, solo llegan los mejores, eso es evidente, pero en el camino lo malo es que no siempre se sabe quien es el mejor. Cuestión de gustos. Son muchos los filtros, las opiniones e intereses, y la realidad es que hoy ya no se sabe si es mejor apostar por el arte o por aquellas obras que sí tienen un posible comprador real. ¿Arte o Comercio?, la duda metódica.

El (antiguo) propósito de una Feria de arte era generar un espacio de visibilidad, entendiendo que hay muchos y muy buenos artistas que aún no han logrado introducirse en el mercado del arte, no tienen una galería que les represente, o los medios y el dinero para participar por si solos en la Feria. En España casi todas las Ferias son solo para Galerías. Si, además, cada día hay menos Galerías y más crisis, y muchas de ellas tampoco tienen acceso por cuestiones de costes de participación, o porque se les margina “si no presentan un programa de ferias a las que hayan asistido previamente”, es un círculo vicioso que –como el nudo gordiano- genera una situación que solo admite soluciones creativas o propias del pensamiento lateral. Eso es lo que ha hecho un pintor amigo mío, “cortar el nudo”, intentando resolver tajantemente y sin contemplaciones el problema de ser un “desconocido”, reconociendo la esencia de su “anonimato” y regalando sus dibujos en la puerta del Metro de Sol. Igual que un “mimo”, un pintor. No es el camino, lo reconozco, porque no se sabe si desmerece su dibujo o minusvalora su trabajo, pero lo que si sé es que hay gente que le busca cada mañana para atesorar su obra de cada día. Hasta que se cruce un marchante, un coleccionista, o un mecenas… No os asombréis, Picasso quemaba caballetes y lienzos para combatir el frío de París, y no cejó en su empeño. El Arte se lleva en las venas.

Todo Madrid esta listo, en el punto de partida. Y desde el metro de Sol, mi amigo ve como arde la red, la comunicación, las galerías y los comisarios, los artistas que intervienen, la prensa, ministros y marchantes, estudiantes, inversores, ARCOmadrid 2017, ¿lo mejor esta ahí?.

 

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