El Blog de Raúl Romero

En Murcia, por amor al arte

“¡Es que no se dice galeria, sino galería!”, vociferaba la otra noche un profesional de la bronca callejera a las puertas de Léucade, y dentro del local ultimando, casi a medianoche, una exposición de arte. “¡Y tampoco se dice Léucade, sino leucade!” añadió el hombre, que en la segunda andanada cultural no pudo maquillar el aliento a alcohol barato. Sofía, la galerista, llevaba once horas comisariando y colocando obra y, pensé, viéndola venir para atender al erudito –inamovible de la puerta calle- que el asunto no iba a acabar bien… uhhhh. La paciencia al atender al hombre, el trato, el gusto exquisito para contestarle y, especialmente, como había dispuesto la exposición fue la guinda para dedicar este post a Sofía. Ah, perdón, a ella le gusta nombre y dos apellidos: Sofía Martínez Hernández. Tilde en las tres, porque resulta que a esta mujer los acentos, una simple etiqueta en la pared o el más mínimo detalle, delatan un sentido de la perfección que para los artistas que representa son el mejor marchamo de calidad. Empiezan relación por su olfato artístico, van ganando en confianza y acaban convirtiéndose en amigos. Hay tres popes en la historia en España que, a la misma edad de Sofía, les ocurría lo mismo: Helga de Alvear, Juana de Aizpuru y Soledad Lorenzo. Alcanzar el ARTE, “verlo” en el mismo instante que te lo presentan, tener olfato con los artistas, intuición, maestría en tratar con “la farándula”, es innato o no se aprende. Y en este caso Sofía lo lleva en el ADN.

Lo que si le faltan son años, –“la juventud es una enfermedad que solo se cura con el tiempo”-, y malearse para superar ese lado del arte ingrato y sin colorines, y que poco a poco la descubran y le den kilómetros, por que en cuanto a oportunidades es ella la que las da a los demás, asumiendo responsabilidades, riesgos, y pagando (literal) por todo ello. Desde Murcia, por amor al arte, como reza el titular. La foto de portada lo dice todo: es el propio baño de la Galería, donde alumnos, pintores, artistas, respiran cada minuto en primera persona el ambiente y la pureza de la creatividad, y sin embargo, el detalle de tener “las toallitas limpias” queda para quien sepa apreciarlo. Eso solo podía hacerlo Salvador Dalí.

Adopta un monstruo”, “Soy una pringada”, tertulias en un club de lectura, encuentros permanentes con sus artistas, teatro, clases de tango, conferencias, por vez primera en Murcia obras a la venta en subasta, desnudos para apuntes del natural, cursos, workshop de pintura, clases de dibujo, colectivas, exposiciones, (no sigo, por no aburrir) y lo que ahora le faltaba, apostar con una sala permanente por un artista fallecido. Lo que completa la lista es la edición de una Guía compuesta por 44 artistas murcianos, a la venta por ¡6 euros!. Si eres murciano, sobre todo, y no sabes valorar esto es mejor que ni opines. Porque lo más increíble es que Sofía, galerista, y Léucade, Galería, están / son / permanecen en Murcia. Y no va a moverse de ahí. Ama su tierra, se enorgullece de sus raices y su gente, adora a su pareja, admira a sus artistas, lucha por difundir cultura: “¡Pero por que no vienes a Madrid, podrías dar el salto a grandes circuitos del arte contemporáneo!”… “me quedo en Murcia”. Sin terquedad, poca gente es profeta en su tierra, hay mucha gente, a mucha distancia, que mira hacia Léucade como esa isla de cultura que esta marcando rumbo en la agenda de la región. Y ya no sirve comparar con The Factory, ni con Andy Warhol, es viejuno. Sofía se ha hecho mayor, Mujer, y Léucade se ha matriculado como referencia propia.

Beatriz Carcamo: ya me gustaría a mi tener una galerista que se emocione con mi trabajo.

Ella misma se define, sobran las palabras. “Se dice en psicología que “es habitual experimentar ciertas sensaciones cuando tenemos delante un estímulo que las motiva. Sin embargo, existen personas con una gran sensibilidad a estos estímulos, y reaccionan de manera excepcional ante las emociones que despierta una obra de arte. En estos casos extremos, se suele hablar de “Síndrome de Stendhal”. Yo lo he experimentado con las obras de Raúl Romero, y anoche lloré (literalmente) delante de todas las personas que asistieron a la inauguración. Al acabar le dije a una artista: “qué vergüenza haber llorado delante de todos”, y me contestó: “¿qué galerista hace esto? ¿Quién se emociona así con las obras de sus artistas?” Más tarde recibí un whatsapp de un artista que estuvo en la inauguración diciéndome: “Ha sido bonito verte emocionarte durante tu intervención. Pienso que esa es la diferencia entre tú y el resto, o la gran mayoría, de galeristas”. Así que no pensaré “qué vergüenza haber llorado” y pensaré: “qué orgullosa de mostrar mi pasión tan enorme por el arte hasta el punto de llorar mientras hablo de la obra de un artista”. Tenéis que venir a ver la exposición, tenemos una suerte brutal en Murcia de poder ser la primera ciudad que expone estas obras inéditas”.

Esto le responden, directamente, en las redes: Salí impactado no solo por la maestría del artista, si no por la historia que hay detrás. Raúl Romero alcanzó límites sobrehumanos, rozando la “mecanización” en algunas partes de sus obras, por su dominio de la materia y combinado con el TOC. Llegando a parecer grabados algunas de ellas. Es una exposición para ir a verla detenidamente, hay mucho escondido en esos cuadros, tanto en lo matérico como en lo psicológico. Así que es normal que se te escapara alguna lagrimita Sofía (casi salimos en canoa de la galería…), porque tú no miras la firma del artista, miras dentro del artista y de su obra. Y Raúl Romero seguramente soñaba con ese momento que tú le has brindado. Por el cual el nunca consiguió reunir el suficiente valor para llevarlo a cabo… Es un regalo póstumo que haces. A él en especial, pero también a los que nos gusta disfrutar del arte del bueno. Enhorabuena!!”

En griego, Celeno es hija de Atlante y de la oceánide Pléyone, y es una de las siete Pléyades. Léucade es la isla donde Romero quería que llegara.

Durante mucho tiempo he pateado Ferias, Museos, instituciones, galerías, marchantes, postureos cutres de quieroynopuedo y artistas anónimos que, de conocerse, asombrarían a cualquiera, pero esta historia es muy especial, y hoy le dedico mi humilde homenaje. Espacio y tiempo, especialmente poco tiempo en común pero, como la materia del universo, condensado con una intensidad que luce por si misma en la galaxia del arte español.

Enhorabuena Sofía. Hasta pronto.

 

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